Chimeneas de gas, una solución alternativa

Las chimeneas de gas ofrecen una combustión limpia y pueden funcionar con un tubo de expulsión de humos. La instalación y el mantenimiento resulta más sencillo que el de una chimenea de leña. Y además puedes regularlas cómodamente gracias a un mando a distancia y/o programadores.

¿Cómo funcionan?

Las chimeneas de gas funcionan mediante quemadores que generan llamas, tal y como conocemos de las tradicionales placas a gas de las cocinas. En realidad, las chimeneas de gas imitan al máximo el funcionamiento de una de leña, aunque son más eficientes.

Tipos de estufas:

Chimeneas de gas atmosféricas: extraen el aire de la estancia donde está colocada la chimenea y lo expulsan a través del tubo de evacuación. Son diseños abiertos, por lo que tiene que haber rejillas de ventilación en la estancia. Su sistema de seguridad detecta el nivel de monóxido de carbono y en casa de necesitarlo, corta el suministro de gas y paga la chimenea.

Chimeneas de gas estancas: realizan la combustión dentro de un receptáculo aislado y toman el aire necesario directamente del exterior. Funcionan con un tubo doble; por uno de ellos se echan los gases de combustión y, por el otro, se provee el aire fresco de entrada. El aire de la cámara de combustión no entra en contacto con el de la vivienda, sino que todo el intercambio entre el aire limpio –procedente del exterior– y el quemado se realiza a través del tubo de extracción.

¿Es fácil instalarlas?

Una chimenea de gas necesita una toma de gas certificada y sujeta a revisiones y una toma eléctrica. Por lo demás, su colocación suele ser más flexible que en el caso de una chimenea de leña debido a que el tubo de expulsión tiene un diámetro menor y se puede  salir tanto en horizontal a la fachada como en vertical y puede colocarse tanto en y en exterior.

Ventajas:

Además de la seguridad y la facilidad de instalación, destaca la comodidad de uso, mediante un mando a distancia que la regula y que permite programarlas e integrarlas en sistemas domóticos. A estas ventajas, se le añade el ahorro que supone con respecto a las chimeneas de leña. Cuando alcanzan la temperatura deseada en la estancia, es el mismo aparato el que se va autogestionando. Enconómicamente resultan muy rentables, incluso como sistema de calefacción principal. La facilidad de limpieza y mantenimiento es otro argumento a favor de estas chimeneas.

Si estás pensando en renovar tu vieja chimenea o sistema de calefacción o quieres instalar una nueva estufa en casa, las estufas de gas son una buena alternativa a la leña. Si necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

Fuente: houzz.es

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